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Los estudios del amaranto apuntan a mejorar las técnicas de producción, desarrollar las distintas variedades y ampliar los mercados. Pero sobre todo promover el interés de los agrónomos, criadores de la planta y de los tecnólogos en alimentos. Seleccionar una vÃa de comercialización adecuada requiere de exhaustivos estudios de mercado.
Los estudios de mercado son una herramienta útil a la hora de identificar los potenciales compradores de amaranto. Esto implica una evolución de la oferta y la demanda en el sector económico que pretende ampliarse. Pero el cultivo de amaranto no cuenta hasta el momento con estudios especializados en el tema.
La comercialización es un aspecto vital a la hora de vender el amaranto, por ello, se debe recurrir a distintos aspectos que resulten atractivos para el comprador. La historia de esta planta asà como su potencial nutritivo son factores que se deben promover.
Si bien no existe un mercado garantizado para este producto, muchos cultivadores se han ingeniado para comercializar el amaranto. Algunos venden los derivados del amaranto, tales como harina y grano, bajo pedido.
Algunos paÃses como Estados Unidos asà como otros cultivadores han encontrado los mercados de exportación para el grano orgánico crecido. Sin importar cuál sea el método de venta que utilice el productor de amaranto, es necesario implementar nuevas estrategias de mercadotecnia.
Aunque aún no existe una ampliación del mercado a grandes escalas, el sector alimenticio expresa un profundo interés por el amaranto. Muchos agricultores han desarrollado con éxito pequeños mercados locales del grano de amaranto y llevan a cabo novedosas técnicas para sacar mayor provecho a sus derivados. He aquà la importancia de mejorar la producción nacional y desarrollar nuevos mercados que desafÃen al mercado internacional.
Al respecto, existen muchos institutos que prestan ayuda a los agricultores que deseen mejorar sus cultivos. En este sentido, el Instituto Americano del Amaranto ha desarrollado ampliamente estos estudios que apuntan a elevar el nivel de producción de amaranto en muchos paÃses del mundo.
¿Cómo mejorar los cultivos de amaranto?
La crianza y el manejo de la planta requieren evaluaciones por parte de los investigadores y constituyen un recurso válido para desarrollar nuevas variedades e incrementar el nivel de producción. Estos sistemas deben contemplar la minimización de las labranzas, el cultivo bajo cubierta de rastrojo con pasturas perennes integradas con gramÃneas y leguminosas perennes y anuales con capacidad para la resiembra espontánea, con la consiguiente producción ganadera.
El agricultor debe iniciar un sistema de rotación de cosecha de acuerdo con el suelo y el sistema atmosférico de la granja. El amaranto crece mal en suelos condensados. Considere el arar debajo de una cosecha verde de abono antes de iniciar con la siembra de amaranto.
Investigaciones realizadas en Montana, Estados Unidos, que la semilla colorada de amaranto sobrevive más tiempo a los perÃodos de invierno que la semilla oscura. Debe plantar con espacio de una fila que permita crecer al cultivo y evite las malas hierbas. Con este espaciamiento de la fila en regiones semiáridas, el amaranto produce menos residuo que la cosecha de trigo. El grano libre de la mala hierba reduce las pérdidas.
El grano de amaranto crece lentamente durante las primeras semanas, cuando las plantas alcanzan un pie de altura comienzan a crecer rápidamente. Debido a la fertilidad de la planta, muchos agricultores aplican mÃnimas cantidades de fertilizante a su cosecha.
En las zonas semiáridas, algunos productores de amaranto irrigaron su cosecha para suplir la precipitación debajo-normal. Estos cultivadores consideran que el amaranto requiere cerca de una mitad de la humedad requerida por el maÃz. Aunque los requisitos de agua requeridos por el amaranto aún no se han establecido, existen ensayos comparativos de la zahÃna y mijo en zonas áridas. Estos estudios dieron como resultado que el amaranto rinde tanto como los mejores granos de mijo y zahÃna, bajo un régimen de humedad.
Hay que tomar en cuenta que los cultivos de amaranto en zonas semiáridas deben enfrentar los problemas que presenta la zona agrÃcola, con suelos altamente erosivos, perÃodos con deficiencias hÃdricas previsibles y situaciones inesperadas. Un dato importante es que los estudios realizados por el Instituto Rodale no han encontrado enfermedades de la planta de amaranto que provoquen un perjuicio económico de gran envergadura.
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