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Según la lista de Forbes que mide la competitividad fiscal, México, con 120.2 puntos, se ubica en el lugar 22 de un total de 51.
México fue incluido por primera vez en la lista de países del índice de competitividad de la revista Forbes. Se ubica en el puesto 22 de un total de 51. Y en el Índice de Miseria Fiscal, su nivel es alto en comparación con Estados Unidos.
Según la lista de Forbes que mide la competitividad fiscal, México, con 120.2 puntos, se ubica en el lugar 22 de un total de 51. La publicación reconoce que los impuestos no son el único factor que consideran las empresas o personas al tomar sus decisiones de inversión, pero cuando tienen varias opciones atractivas entonces los impuestos si influyen.
México fue incluido por primera vez en la lista de países para los que la revista Forbes elabora un índice que mide la competitividad fiscal, según esta, en el 2003 México con 120.2 puntos se ubica en el lugar 22 de un total de 51. El país con mayor carga fiscal es Francia con 179.4 unidades y el menor carga es Hong King con 43 puntos. Entre los países de América Latina, solamente es Brasil quien tiene mayor carga fiscal, con 126.3 unidades. Y en este mismo contienen, Argentina es el que menor carga tiene con 118 puntos. El récord de impuestos en la región sirve de referencia a las empresas y a los inversionistas, lo que determina su decisión para emprender un negocio.
Para el cálculo del Índice de Miseria Fiscal, denominado así por Forbes y que dice mucho, se hace un análisis de ingresos corporativos, ingresos personales, Impuesto al Valor Agregado y Seguridad Social que pagan los trabajadores y patrones. La calificación que logró México es alta en comparación con otros países como el vecino del norte en donde el índice está por debajo de los 100 puntos, así lo señaló Jack Anderson, autor del estudio y abogado en impuestos internacionales en Estados Unidos y Europa.
Por el contrario, y aunque parezca contradictorio, México tiene la carga fiscal del PIB más baja dentro de los países de la OCDE, pero que aún así es indispensable generar un mejor ambiente para que los empresarios mexicanos sean más competitivos.
Anderson sugirió la homologación de las tazas de impuestos corporativos y de personas físicas con Estados Unidos, con el objetivo de que México compita más frente a las nuevas tasas estadounidenses que se ubican en un 35 por ciento. Consideró que los ajustes fiscales llevarán a los empresarios y ayudarán al gobierno a lograr un mayor crecimiento económico.
En el caso del Índice de Beneficios, elaborado para los países de la OCDE, se busca medir la forma en que los contribuyentes son remunerados o beneficiados mediante servicios públicos ofrecidos por el gobierno. Según este, México ocupa el lugar 18, Australia el primero y Estados Unidos el último, en número 22. Esto quiere decir, explicó Anderson, que Índice de Beneficios muestra que el trabajador promedio mexicano tiene una de las tasas fiscales efectivas más bajas dentro de los países de la OCDE, el empresario es el que viene generando los empleos.
Sobre la base promedio de 200 mil euros, un trabajador mexicano, casado y con dos hijos, recibe 67.9 por ciento del total, es decir 135 mil 940 euros, el resto corresponde a los impuestos. Al empleador, el costo de este salario le representa el 67.9 por ciento. En el caso de Estados Unidos, Anderson destacó que el trabajador consigue el 72.7 por ciento del sueldo, es decir 145 mil 486 euros, mientras que el costo para el patrón es del 67.6 por ciento, ligeramente menor a lo que pagan los patrones mexicanos.
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