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  Certificación: la Puerta de Entrada al Mercado Mundial
    La certificación permite al productor asegurar su producto y competir en el mercado nacional e internacional. De esta forma, el reconocimiento del amaranto en el mercado alimenticio pasa por el cumplimiento de las normas de calidad para lograr óptimos resultados.


El sector alimenticio es un campo muy exigente dentro de la economía mundial, pues los productos tienen que competir dentro y fuera del país y cumplir con rigurosos estándares de calidad para que sean aceptados por los consumidores. Por ello, es indispensable conocer las prácticas y normas de higiene de los alimentos para incursionar y competir en mejores condiciones en el mercado.

El papel primordial del organismo certificador es el de analizar que el producto contenga las características específicas de calidad. En el caso de que estos no respondan a dichas condiciones, su función se debe limitar a cuestionar la confianza en el sistema de producción y de control del propio productor.

Todo productor debe lograr la certificación de sus productos, en este caso del amaranto, a través de un organismo especializado para tal efecto, cuya función específica es la observar las normas de producción y procesamiento de productos agrícolas y del amaranto, en particular, para asegurar el acceso a los mercados.

¿Qué requiere el consumidor?

A la hora de comprar un producto el consumidor tomará en cuenta todas las características del producto como la etiqueta, el origen, la marca, la naturaleza del mismo y quién lo produce. En este caso el productor debe saber conjugar la confianza y la calidad del producto de modo que el consumidor satisfaga sus necesidades.

La certificación es el sistema que le permite identificar el producto con las características específicas que quiere comprar. Ahora valdría identificar los conceptos que intervienen en el sistema de producción.

El consumidor puede ser: intermediario o final que posee dos características: su exigencia hacia el producto y su probable distancia del lugar de producción. Dos, la confianza del consumidor que pretende establecerse mediante la certificación. Tres, la satisfacción cuando satisface las características explícitas e implícitas que ha considerado el consumidor al realizar su compra. Cuatro, la identificación al consumidor que distingue y reconoce el producto que busca, eso implica que él conozca la certificación y normas que intervienen en el producto.

En este caso la certificación resuelve el problema del consumidor y podemos definirla como una confirmación formal (escrita) e independiente otorgada al productor, indicando que su producto cumple con las normas que él se comprometió a cumplir; el procedimiento que permite a la autoridad (el estado) confirmar que el producto cumple con las normas voluntarias a las cuales se comprometió el productor.

En este sistema de producción interviene la normalización que es el proceso mediante el cual se regulan las actividades desempeñadas por los sectores tanto privado como público, en materia de salud, medio ambiente en general, seguridad al usuario, información comercial, prácticas de comercio, industrial y laboral. Por medio de este proceso se establecen los siguientes conceptos: la terminología, la clasificación, las directrices, las especificaciones, los atributos las características, los métodos de prueba o las prescripciones aplicables a un producto, proceso o servicio.

Métodos de producción más limpios

La agroindustria rural de Latinoamérica ha elaborado una extensa gama de productos alimenticios que mantienen su autenticidad y originalidad ligadas a las circunstancias sociales, culturales y de disponibilidad local de recursos naturales. En el esquema actual de la globalización estos productos tienen un papel integrador en el sector agrícola y el mercado.

Cuando el producto responde a las necesidades del consumidor, esta persona puede pagar un precio más alto por el producto. En esta línea se encuentran los alimentos de origen orgánico o biológico y que han sido producidos por métodos tradicionales. En Estados Unidos, Europa y Japón constantemente demandan estos productos hacia sus mercados y el interés del consumidor latinoamericano crece cada día por tratar con este tipo de productos.

A nivel internacional existen dos tipos de normas que regulan el sistema alimenticio. La norma ISO 9000 se implementó en la industria como un sistema de calidad y desde hace pocos años atrás se insertó un sistema de gestión de calidad llamado ISO 14000 que responde a las normas internacionales de la Organización Internacional de Estándares. Este fue un gran paso para los conceptos de calidad que se manejaban hace cincuenta años atrás. Pero todos estos requerimientos deben cumplir a cabalidad con las normas.

En cuanto a estas normas de garantía de calidad, existe una diferencia entre la ISO 9000 y el ISO 14000 y es que la segunda apunta a mejorar la calidad de los productos pero con la respectiva aplicación de gestión ambiental. Los sellos ambientales sirven como instrumentos para incentivar al consumidor a adquirir productos que tienen calificación compatible con el medio ambiente y constituye un incentivo para la industria para que ésta aplique procesos y métodos de producción más limpia.

La implementación de medidas ambientales tiene objetivos claves en la producción y pretenden ser aplicadas en los sistemas de cultivo de amaranto, además de ofrecer calidad y garantía en la elaboración de los productos. Entre los objetivos de estas técnicas ambientales se destaca que este sistema fomenta el ácido biótico dentro del sistema agrario, mantiene la fertilidad del suelo y se puede utilizar los recursos renovables dentro de un sistema cerrado de insumos.

Todas estas normas garantizan la calidad del producto y aseguran la inserción en los mercados internacionales.

Es muy importante este concepto para poder entender cómo funciona actualmente el proceso de oferta y demanda en los mercados. Estos procesos afectan obviamente a la producción y a los productores orgánicos.

Cuando nosotros queremos tener cierta calidad, en el concepto que hoy tenemos, tenemos que tener normas. Florence Tartanac no habló de normas sino de pliego de especificaciones; es otro concepto que sirve para definir criterios que son básicamente reglamentos, normas o lineamientos para la producción, lo que permite evaluar la calidad.
Si queremos tener calidad, necesitamos cumplir con normas. Y las normas tienen que ser muy claras, muy específicas. En este sentido, existe un proceso sugerido por la ISO para la definición de las normas. Implica un proceso de elaboración y de consulta