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  De la Cadena Productiva a la Red de Valor
    De la interacción de los procesos y de los agentes que participan en una actividad productiva, a la relación estratégica interinstitucional. Es decir, de la cadena productiva a la red de valor.


De conocerse internamente, como quien diría en “familia” a conocerse externamente de manera más ampliada, con todos sus familiares cercanos y lejanos, unidos por la línea del parentesco y la sangre: por objetivos comunes, como un gran sector.

Toda actividad productiva, para alcanzar “la competitividad” tan difundida y requerida hoy en día, tiene que fundarse inicialmente en la integración de los procesos de la cadena productiva: producción- manejo post-cosecha y/o procesamiento y mercadeo.

La cadena productiva, técnicamente hablando, es el conjunto de procesos interrelacionados que intervienen en la incorporación de valor a las materias primas para la obtención de bienes y servicios que llegan al consumidor final.

El propósito de lograr la integración de la cadena productiva de cualquier sector, es incorporar y vincular eficientemente a los agentes económicos que participan en los diferentes eslabones de las cadenas productivas, con el fin de incrementar el contenido nacional de bienes y servicios.

El enfoque de cadena, ha sido desarrollado durante algunas décadas, permitiendo tener una visión ampliada de la cadena agroalimenticia, y por lo tanto un manejo mas completo de la información.
Así también, identifica y analiza los cuellos de botella y/o puntos críticos; despliega soluciones más efectivas y de mayor impacto; y finalmente, permite la sinergia entre diferentes actores para lograr una mejor y sistemática competitividad.

Según los estudios realizados, existen algunos elementos claves en el análisis de las cadenas productivas. Por ejemplo, las rentas generadas en la cadena y que luego se convierten en barreras de entrada.
Por otro lado, la gobernabilidad dentro la Cadena Productiva asegura la existencia de organización entre funciones de los diferentes actores en el proceso: reglas de calidad, procesos y logística.

Sin embargo, a pesar del gran valor que representa la cadena productiva dentro de la producción agroalimentaria, en estos tiempos de globalización y con una reevaluación esquemática del proceso, han salido a luz puntos críticos, y consecuentemente nuevas necesidades que buscan el fortalecimiento de las industrias nacionales.

Es aquí, donde surge el concepto de redes de valor que reajusta la cadena productiva de modo práctico y eficiente, acoplándose a las nuevas exigencias de competitividad sostenible de los sectores productivos.

La cadena de valor, es entendida como una alianza vertical o como una red estratégica, entre un número de organizaciones empresariales independientes dentro de una cadena.

En la red de valor se realiza una relación estratégica entre organizaciones independientes quienes reconocen su mutua interdependencia, están dispuestos a colaborar para identificar objetivos estratégicos, están dispuestas a compartir riesgos y beneficios e invertir tiempo, energía y recursos en la relación.

Este nuevo enfoque, trabaja eficazmente en el control de los factores críticos relacionados con la calidad; orientado al cumplimiento de las necesidades del consumidor y capaz de responder rápidamente cuando éstas cambien.

Algo sobresaliente de destacar, es que las prácticas desleales de empresas de un mismo ramo productivo son desterradas cuando se incluyen dentro de las cadenas de valor. Ésta, “involucra altos niveles de confianza entre los agentes económicos, donde la competencia para los precios y ventajas competitivas, se dan con actores externos a la cadena de valor, no entre socios” (1).

Los actores que intervienen dentro de la cadena de valor, inciden sobre puntos críticos de control en términos de calidad, constancia y flujo de información.

La estructuración de la cadena de valor, sigue los siguientes pasos: 1)identificación de objetivos comunes; 2) manejo de flujo de información; 3) evaluación del funcionamiento de la red; 4) existencia de beneficios tangibles para todos los socio, y 5) construcción de la confianza y establecimiento de relaciones cooperativas de trabajo.

Con la finalidad de esclarecer las diferencias conceptuales y pragmáticas entre la cadena productiva y la red de valor, es necesario establecer algunas diferencias, para no caer en un vano juego de palabras:
• En la cadena productiva tradicional, CP, el flujo de información es poco o nulo; mientras que en la cadena de valor es extensivo.
• El enfoque principal de la CP es la relación costo/precio; en tanto, que la cadena de valor tiene como prioridad el valor/calidad.
• La cadena productiva está orientada hacia el producto básico tipo “commodity”; por su lado, la red de valor considera el producto diferenciado.
• Las relaciones de poder en la CP es empujada desde la oferta, mientras que en la red de valor son jalonadas desde la demanda.
• La estructura organizacional en la cadena productiva está conformada por actores independientes; contrario a la estructura de la red de valor donde los actores son interdependientes.
• Finalmente, la filosofía de la cadena productiva busca la optimización individual; mientras que la cadena de valor persigue una optimización sistemática (2).

La cadena de valor, no es una integración vertical dentro de una sola empresa, o alianza entre iguales. Así también, tampoco es un intento por maximizar las ganancias para una sola empresa o actor de la cadena.
Fuera de ser “la gran panacea” para el éxito empresarial, constituye un mecanismo que permite a empresas individuales, lograr objetivos que jamás se conseguirían de manera unilateral.

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(1) Mark Lundy, “Cadenas Productivas”, Proyecto de Desarrollo Agroempresarial Rural, CIAT.
(2) Adaptado de Hobbs et. al., 2000