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El comercio agroalimentario mundial presenta nuevas exigencias: o las empresas fortalecen sus cadenas productivas e impulsan redes de valor interinstitucional como sector, o de lo contrario desaparecen.
La unidad, la interrelación y el producto diferenciado, son conceptos básicos de la administración exitosa.
El empresario del siglo XXI que quiera entrar en la economía mundial, debe estar seguro que individualmente, todo esfuerzo por solucionar los problemas está destinado al fracaso; ya sea grande, mediano o micro-empresario.
La presencia fuerte, unida en cadena sistémica, de los distintos sectores productivos del país y de la región, constituye la única salida para contar con oportunidades favorables y nuevos nichos de mercado, principalmente, a nivel internacional.
De este panorama, se deriva la afirmación de que la competencia entre naciones ya no es entre productos, sino entre cadenas productivas. Es decir, para hoy sobrevivir y salir aireado de este jungla comercial, el empresario ya no juega “solo” con/o por su producto, sino compite “acompañado”, unido por un “proceso” con otros actores, por valores agregados.
El reto actual es hacer más eficiente la cadena productiva, que promueva una mejor integración entre sus participantes, reduzca los costos de transacción, provea de suministros seguros en calidad y tiempo, de insumos y/o productos; superior manejo del producto, y sobre todo, que permita alcanzar una mayor competitividad en cada uno de los participantes.
Distintas experiencias de países latinoamericanos en ésta área administrativa, como Colombia, Argentina, México, entre otras, demuestran que habitantes de la región, unidos estratégicamente, pueden conseguir resultados favorables en las balanzas comerciales mundiales.
Como ejemplo, se puede citar la cadena agroalimentaria estratégica desarrollada para la papa, en Colombia, obtenida luego de un Acuerdo Sectorial de Competitividad, acompañado por un Plan de Acción.
México, en tanto, ha generado Proyectos Productivos Integrados (PPI), modelo aplicable a cualquier producto agro-alimenticio de la nación.
Los productores de amaranto, pequeños empresarios e industriales de productos derivados del vegetal, tienen la posibilidad de insertarse en este nuevo orden, únicamente conociendo su cadena. Los procesos existentes, sus interrelaciones y el papel que tiene cada uno dentro del sistema, ya sea hacia adelante o hacia atrás (con el consumidor final o con el productor).
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