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El atraso del Campo, Superado en 45 años |
El campo mexicano es de carencias y rezagos. La pobreza es la principal característica entre los campesinos: de los 5 millones de hogares rurales, 2.5 son pobres. Tal es el rezago tecnológico-productivo que la recuperación se espera dentro de 45 años.
En el área rural de México viven 25 millones de personas, casi la cuarta parte del total de habitantes del país. La población económicamente activa en el sector agropecuario es de 5 millones, que aporta solo con el 6% de PIB. Este porcentaje confirma una vieja paradoja: a pesar de ser el campo, la zona más concentrada poblacional de México, es el sector de menos generación económica en el país. Esto se debe, principalmente, a las condiciones de extrema pobreza y rezago, en que subsisten los campesinos.
El atraso en el campo es tan grande, que según Florencio Salazar Adame, Secretario de la Reforma Agraria (SRA), tendrán que pasar tres generaciones, de 30 a 45 años, para que se logre un verdadero cambio.
Desde la década de los 30 hubo intenciones de introducir tecnología y uso de fertilizantes y semillas mejoradas para incrementar la productividad. Sin embargo, la falta de visión a largo plazo permitió que no se logre desarrollar una agricultura intensiva.
A partir de los 50, en México se privilegió la urbanización y la industrialización a costa del campo, ahondando aún más la crisis agropecuaria. Así, que si “bien el país se modernizó, se olvido que también los campesinos requerían de alternativas para desarrollarse”.
De acuerdo con el Secretario del SRA “las consecuencias están a la vista: un campo pulverizado (25 millones de productores tienen parcelas de apenas dos a cinco hectáreas). Altos grados de marginación. Fuertes corrientes migratorias externas e internas, envejecimiento de usuarios y poseedores de la tierra. Jóvenes sin expectativas en el medio rural; mayor participación de mujeres, toda vez que los varones abandonan las comunidades. Y una situación crítica de los indígenas, que son los más pobres de los pobres del país\".
Hasta ahora, los continuos planes de desarrollo agrícola en los distintos gobiernos mexicanos, no han rendido frutos. Desde las reformas constitucionales promovidas en 1992, por Salinas, hasta los tratados trilaterales de libre comercio para América del Norte (tlc).
Por el contrario, no se han podido asociar de manera efectiva y generalizada los campesinos con el sector privado. Ni han llegado al agro todos los beneficios anunciados, como tecnología y financiamiento. Según, Salazar Adame, no hay gran inversión, porque a nadie le interesa asociarse con quien solo tiene dos o tres hectáreas. El minifundio es la unidad de producción más difundida en el sector rural mexicano.
En la violencia del olvido, su añadidura es la violencia
Uno de los principales problemas que enfrenta el campo mexicano en la actualidad, a más de los ya existentes, es una violencia latente, que tiende a desatarse. Las condiciones infrahumanas en que viven millones de jornaleros, no es para menos. Las continuas migraciones por falta de oportunidades, bajos salarios, 12 a 14 horas laborables en condiciones insalubres e inseguras, entre otras circunstancias, agravan las circunstancias.
En estos últimos años, se han registrado 14 conflictos agrarios de alto riesgo en el país: cuatro en Chiapas, cinco en Oaxaca, uno en Michoacán, uno en Sonora, dos en Jalisco y uno en Durango.
Para el Secretario de la Reforma Agraria, quien es el encargado de resolver estos “focos de violencia”, existe un ciclo evidente. “La falta de oportunidades lleva a la pobreza, de la pobreza se pasa a la marginación y ésta se convierte en inconformidades que pueden tornarse en situaciones de violencia social... Desde movimientos subversivos, hasta conflictos intercomunitarios y confrontaciones entre campesinos... ”.
La estrategia de Salazar Adame contempla primero, recabar información, recurriendo a las labores de organismos de inteligencia, incluido el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), así como a trabajo interno de la Secretaría. Con esta información y 213 millones de pesos destinados al pago de las tierras para las partes en conflicto, “los focos rojos” tendrán que estar resueltos en este mismo año.
Segundo, se han conformado 14 grupos de trabajo que atenderán cada uno conflictos, permaneciendo en los sitios hasta que los solucionen. Una vez superado cualquier conflicto se impulsará actividades productivas y, paralelamente, el programa de micro regiones (que promueve la implantación de recursos básicos).
Finalmente, el funcionario indicó que la gran apuesta del gobierno de Fox es rescatar a un campo mexicano sobre poblado, pulverizado, con problemas de aridez, sequía y carencia de financiamiento. Para lograrlo se promoverá una compactación de tierras para atraer inversiones nacionales y extranjeras; así como mecanismos de financiamiento, capacitación a los campesinos para que aprendan a organizarse...”.
La necesidad urgente, de que todas estas estrategias y programas agropecuarios, se lleven de una manera sostenida, a largo plazo, sin quedar nuevamente en el papel, es fundamental para el país.
Sin embargo, creemos que si no se reveen las estructuras económicas llevadas por el país, enmarcadas dentro del contexto internacional de globalización que aumenta la brecha entre ricos y pobres, el logro obtenido será un simple disfraz para el juego económico capitalista.