Los “alimentos funcionales†no curan ni previenen por sà solos alteraciones ni enfermedades. Sus virtudes, de manera más precisa, radican en ciertos efectos benéficos para el mantenimiento de la salud y su contribución a reducir el riesgo de padecer determinadas enfermedades. Los expertos recomiendan el uso de estos alimentos en circunstancias concretas.